Meditación Vipassana en Prisiones de Estados Unidos

 

Introducción y entorno

Las opiniones públicas y políticas sobre el encarcelamiento en los Estados Unidos son variadas y polémicas. Los que abogan por la rehabilitación son tratados por ingenuos e indulgentes mientras que los que proponen medidas más punitivas son acusados de cínicos y vengativos. Incluso las instituciones que ven la rehabilitación como una vía alternativa, o complentaria al castigo, son a menudo dubitativas con respecto a intentar las prácticas que se alejan de las típicamente usadas en el oeste. Sin embargo, hay un acuerdo casi universal que el sistema tal como está no cumple con la función en la forma que debería. El 31 de diciembre del 2001, existían casi dos millones de presos en Prisiones Federales, estatales o en cárceles locales. En total cerca de 6.6 millones de personas en los Estados Unidos estaban en libertad condicional, en la cárcel o en libertad bajo fianza, lo que representa alrededor de uno cada 32 adultos. Aunque las sentencias a prisión se han vuelto cada vez mas severas, las tasas de reincidencia son alarmantemente altas, cerca de 67.5% en el plazo de tres años desde la liberación, según un estudio de casi 300.000 presos liberados en 1994 (Ministerio de Justicia de los E.E.U.U). Vipassana ha traído al sistema correccional estadounidense una salida del debate sobre: cómo generar un cambio desde el exterior para dar la posibilidad al interno de cambiar desde adentro, otorgándole directamente la responsabilidad. En el año 2003, solamente unas pocas instituciones penitenciarias en los EE.UU. habían abierto sus puertas a Vipassana, pero éstas han creado una base fuerte para el futuro. Lo que sigue es una descripción de la historia de los cursos en los Estados Unidos hasta el día de hoy. Cada curso es descrito de forma separada para resaltar las diversas perspectivas y experiencias.

Centro de Rehabilitación Norte (NRF) del condado de King, Washington

El Centro de Rehabilitación Norte (NRF) del condado de King fue la primer penitenciaria en Norteamérica que celebró los cursos de Vipassana, de esta tradición, y la única que continua haciéndolo. Comprometida con la rehabilitación como forma de despertar interés en uno mismo, NRF fue un establecimiento receptivo. No obstante, había muchas preocupaciones en la víspera del primer curso en NRF, en noviembre de 1997. Las tasas de Reincidencia son típicamente muy altas en la población de la cárcel, y el cinismo entre internos y el personal puede ser un factor penetrante. Muchos en la institución desconfiaban de que los internos pudieran sostener diez días de continuo de silencio, largas horas en una postura sentada y el horario riguroso del curso. Más aun, el curso los traería a un entorno cultural diferente que podrían encontrar difícil y extraño. Para aquellos internos con habilidades limitadas de lectura, incluso la cartelera rutinaria del curso presentó una barrera. Uno puede solamente imaginarse como fue para este primer grupo de internos el tomar sus ropas de cama y caminar el largo pasillo hacia el área donde se daría el curso. En el final del curso, el personal, los internos, y las familias y los amigos de los 11 hombres que terminaron el curso se reunieron en el gimnasio para felicitarlos. A medida que los hombres fueron ingresando, los internos y el personal reunidos allí se pusieron de pie y los ovacionaron. Uno sentía que celebraban no sólo por los internos que habían terminado el curso, sino también por la posibilidad del cambio y la esperanza que estos representaban.

Desde noviembre de 1997 a agosto de 2002, fueron celebrados un total de 20 cursos en NRF con intervalos de tres a cuatro meses entre ellos. Los cursos fueron servidos por “trabajadores de Dhamma” (profesores y los ayudantes voluntarios) de todas partes de Norteamérica incluyendo varios miembros del personal de NRF quienes habían tomado cursos previamente. En total 130 hombres y 61 mujeres terminaron por lo menos un curso en NRF. A medida que pasó el tiempo fueron introducidas clases de orientación previas a los cursos para familiarizar a los interesados con los requisitos y protocolos del curso. Esto redujo enormemente las barreras asociadas con el analfabetismo, dificultades de aprendizaje, identificación cultural y religiosa y sensaciones generalizadas de desconfianza y duda. Los cursos de Vipassana y la meditación diaria en NRF se convirtieron en parte de la rutina institucional, así como un trabajo en equipo a través de todas las disciplinas del personal. Las recepciones del día 11 fueron atendidas con frecuencia por el personal en sus días libres, incluyendo al jefe de seguridad, quien “casualmente siempre estaba en el vecindario”.

Conociendo los límites de los registros a modo de anécdota, el personal de NRF comenzó a recoger datos objetivos sobre los efectos de estos cursos. En 2002, el Encargado de Programas de NRF (Dave Murphy) terminó un estudio sobre reincidismo relacionado con Vipassana, que incluye los datos recogidos de los cursos 1 al 8. Los resultados finales de este estudio revelaron que aproximadamente la mitad (el 56%) de los internos que terminaron un curso de Vipassana en NRF volvió a la cárcel del condado de King (KCJ) después de dos años, comparados con el 75% , proveniente de un estudio, de la población general de 437 internos de NRF. Es decir que 3 de 4 internos de NRF fueron reencarcelados en el plazo de dos años, mientras que solamente 2 de 4 internos de Vipassana fueron reencarcelados en igual periodo. Por otra parte, el número medio de re-ingresos después de la liberación de NRF declinó de 2.9, antes de Vipassana, a 1.5 ,después de Vipassana.

Usando los estimulantes indicadores de las primeras etapas de este estudio y su experiencia estudiando la meditación, problemas del alcohol y conducta criminal, un equipo de investigadores de la universidad de Washington recibió financiamiento del Instituto Nacional en Abuso de Alcohol y Alcoholismo en octubre de 1998 para conducir un estudio, de dos años de duración, sobre los efectos de los cursos de Vipassana, en NRF, sobre reincidismo, funcionamiento psicosocial y espiritualidad. Los resultados preliminares de este estudio indican que todos los participantes del mismo mejoraron con respecto a su punto inicial, pero que los que completaron un curso de Vipassana tuvieron un resultado significativamente mejor que el grupo de control, incluyendo reducciones en uso de drogas, ansiedad, depresión y hostilidad.

Información adicional de este estudio será publicada en un futuro cercano, pero no se realizarán cursos adicionales en NRF. El primero de noviembre del 2002, el King County North Rehabilitation Facility cerró sus puertas, después de 21 años funcionando como un centro de detención alternativo. En el verano del 2002, como parte del “North American Meditation Now Tour”, Mr. S. N. Goenka, el maestro principal de ésta tradición de Vipassana, fue a NRF y habló en la asamblea del último día del último curso de hombres a ser celebrado en NRF. Muchos antiguos presos, quienes habían tomado su primer curso de Vipassana en NRF, volvieron para ver al Sr. Goenka y agradecerle. Personal e internos, incluso aquellos que nunca habían tomado un curso, apreciaron la naturaleza extraordinaria de este evento y encontraron un sentimiento compartido de gratitud y optimismo.

Curso en la cárcel Nro. 7 de San Francisco, San Bruno, California

 El primer curso de diez días en la cárcel del Condado de San Francisco fue celebrado del 25 de enero al 5 de febrero de 2001. Este fue el segundo correccional y la primera cárcel de media seguridad en los E.E.U.U. en emprender un curso de Vipassana. El curso comenzó con 14 estudiantes, cuatro trabajadores voluntarios del Dhamma a tiempo completo y, de la oficina del sherif, un sargento y un asistente del sherif que habían tomado previamente un curso de 10 días cada uno. El curso fue celebrado en un edificio pequeño al lado de la cárcel principal, usado normalmente como laboratorio de computación para los presos y como oficinas del personal. El personal se mudó de sus oficinas para la creación de un Centro de Dhamma, con tres dormitorios para los internos, para los ayudantes y el profesor del curso y áreas separadas para comer y caminar. Un asistente del Sheriff fue asignado a una sala de control de cerraduras para abrir y cerrar las puertas y encargarse de la seguridad en general. El personal del condado y el civil trabajaron conjuntamente en el planeamiento y la puesta en práctica del programa. El personal del Sheriff no se detuvo ante nada para hacer del curso un éxito. La actitud del personal fue que estos internos estaban haciendo un trabajo muy duro y que cuanta más ayuda recibieran mejor podrían trabajar.

La comunidad de Dhamma proporcionó una gran ayuda dando almuerzos calientes diarios para complementar el alimento de la cárcel que era bastante limitado. Los trabajadores voluntarios del Dhamma de la comunidad también proporcionaron mucha ayuda en preparar el sitio para el curso, trayendo cosas necesarias durante el curso, haciendo los arreglos para la recepción de fin del curso y la limpieza.

Cuando el silencio fue levantado, los 13 estudiantes que terminaron el curso expresaron su gratitud a todos los implicados. Describieron la técnica de meditación, y cómo los ayudó con sus problemas y cómo los puede ayudar a tomar mejores decisiones en sus vidas.

La cárcel acomodó a los internos de modo que pudieran mantener su práctica de meditación diaria y permitió a meditadores establecidos de la comunidad venir a meditar con los internos una vez por semana. La primera semana, los 13 meditadores vinieron a sentarse y discutir sus experiencias. Todos sentían que habían encontrado una herramienta para ayudarse en sus vidas. La mayoría habían utilizado sus nuevas habilidades para manejar situaciones difíciles de una manera positiva y para evitar problemas. Uno o dos habían abandonado su práctica pero estaban alegres de ver que podrían comenzar otra vez.

El primer curso fue un comienzo muy fuerte e impresiono claramente al personal del sheriff por la capacidad de los internos de aprender y de beneficiarse de la meditación Vipassana. El personal parecía particularmente impresionado con el hecho de que la comunidad del Dhamma no tenía otra intención mas que ayudar a los internos a aprender la meditación de Vipassana. Aunque el curso fue un gran éxito en todo sentido, por el momento, no se ha planeado la realización de otros cursos. La cárcel ha hecho frente a algunos desafíos extraordinarios desde la realización del primer curso, pero hay confianza en que habrá cursos adicionales en el futuro.

Centro correccional W.E. Donaldson, Bessemer, Alabama

El primer curso de diez días de Vipassana que se tuvo en una prisión estatal, y en una cárcel de máxima seguridad de los E.E.U.U., fue celebrado del 14 al 25 de enero de 2002 para 20 internos en el correccional W.E. Donaldson en Bessemer, Alabama, ubicada al sudeste de Birmingham. Hay aproximadamente 1500 internos en Donaldson, donde también funciona un centro de ejecución La prisión del estado de W.E. Donaldson es la prisión de más alta seguridad de Alabama y tiene fama de ser la prisión más violenta y brutal de Alabama. Conocida anteriormente como la West Jefferson State Prision, ahora debe su nombre a un oficial del correccional que fue apuñalado hasta la muerte hace varios años. Aproximadamente la mitad de los 20 internos que tomaron el curso estaba sentenciado a cadena perpetua, algunos con la posibilidad de libertad bajo Palabra, otros sin esta esperanza . La mayor parte de ellos habían sido encarcelados por crímenes violentos y una parte de ellos estaba allí por crímenes no-violentos tales como robo y tráficos de droga. Entre los estudiantes había dos Imanes (líderes del rezo) de las tradiciones musulmanas Chiitas y Sunnis así como dos devotos del evangelio y seguidores de la Iglesia Bautista.

El curso de diez días fue celebrado en el gimnasio de la prisión, y varios de los internos que fueron alistados para el curso ayudaron a construir un centro improvisado, para el desarrollo del curso. Las divisiones hechas con lonas azules, atadas en alambres crearon las separaciones necesarias dentro del espacio grande del gimnasio para la sala de meditación, un cuarto de dormitorio, y un salón comedor. El profesor y los ayudantes del curso durmieron en un cuarto adyacente que miraba al gimnasio, el cual era cerrado con llave cada noche por el oficial. Ellos durmieron en los colchones sobre el piso de concreto de igual manera que los internos. Había un baño y un lavabo abierto para ellos que proporcionaron los requisitos básicos, pero poca privacidad. Cada noche el oficial del correccional los encerraba después de que los internos se hubieran retirado. Estaban bien enterados que esta era posiblemente la primera vez en que “gente del mundo libre” había entrado en una prisión máxima de seguridad y había sido encerrada con los internos por un período tan largo de tiempo.

Tres oficiales del correccional (OC), una de ellos meditador de Vipassana, tomaron turnos para cuidar el sitio del curso. Los OC se sorprendieron con lo que ocurría delante de sus ojos y su respeto y admiración por los internos fue creciendo a medida que los días transcurrían. Ellos se volvieron importantes aliados en la protección de la atmósfera silenciosa y enfocada. El alimento vegetariano fue preparado a un cuarto de milla de distancia de la prisión, en un edificio que funcionaba como casa del personal del correccional. El alimento fue transportado a la cárcel, empujado en carros a través de las puertas de la seguridad y de largos pasillos cada día hasta el gimnasio. El alimento vegetariano que era servido a los internos cautivó a los oficiales correccionales. Las barreras fueron bajadas, por lo menos durante algún tiempo, cuando los OC comenzaron a servirse el mismo alimento, a sentarse en las mesas y a comer con los internos. Cuando el tiempo se puso frío, los OC revolvieron todo el correccional buscando cartones para tapar los vientos que entraban cerca de las camas de los estudiantes. Estos Oficiales Correccionales, que pudieron haber utilizado la fuerza sobre algunos de estos internos, ahora los apoyaban con mucho cuidado. Durante una Meditación en Grupo particularmente silenciosa se escucho un anuncio en la radio de un OC en servicio durante el conteo rutinario, “Reporte del Gimnasio Oeste, …20 presos, todos meditando.”

Uno puede como mucho imaginar cuan difícil fue para la mayoría de los estudiantes hacer frente a sus conflictos pasados y presentes. Aun a pesar de los enormes obstáculos de las crudas condiciones de vida (una ducha, dos baños y un lavabo compartidos entre 20), hubo pocos problemas disciplinarios y los 20 estudiantes terminaron el curso, demostrando gran determinación y tenacidad. Al final del curso, los internos relataron su experiencia del curso con sentido respecto y gratitud a una audiencia de cerca de otros 20 internos y alrededor de 15 miembros del personal administrativos y de tratamiento presente en una ceremonia de “graduación”. Después del curso, la administración proveyó a los internos de un cuarto para la práctica diaria y para las “meditaciones en grupo” semanales.

El segundo curso de diez días de meditación de Vipassana en el centro de Donaldson fue celebrado del 5 al 16 de mayo de 2002. Dieciocho hombres comenzaron y diecisiete terminaron el curso, uno de ellos un estudiante antiguo que había tomado el primer curso. Tres internos se entrenaron para servir durante el curso. En el cierre del curso, en mayo de 2002, Goenka visitó el centro correccional, como parte de su North American Meditation Now Tour, y asistió a una meditación en grupo con asistentes de los dos cursos de Vipassana de la prisión. El Sr. Goenka habló a los hombres expresando lo feliz que estaba de que ellos hubieran tomado el curso de diez días y diciéndoles lo grande que era ahora su responsabilidad de ayudar a otros en la prisión a purificar sus mentes y de ser un ejemplo para los demás. Después de reunirse con los administradores de la prisión, el Sr. Goenka dio una larga charla sobre la meditación Vipassana dirigida a ambos grupos de estudiantes del correccional, a los OC, funcionarios de la administración de Donaldson y a un grupo de 20 internos de la población general, interesados en atender al siguiente curso.

El programa fue cerrado temporalmente desde julio de 2002 hasta enero de 2006 cuando el director de DOC de tratamiento de Alabama persuadió a un nuevo comisionado, a un nuevo guarda y a uno de los consejeros en drogas de Donaldson para celebrar un curso de 3 días para 17 de los hombres que habían participado previamente. Este curso representa la esperanza de un programa continuo que todavía esta en las etapas de planeamiento. Los internos de Donaldson tienen la ayuda de la administración de la prisión para su práctica diaria. Mientras tanto, otra prisión en Alabama, y un centro para ancianos y enfermos, planea celebrar cursos de Vipassana en 2007.