Preguntas y respuestas sobre el programa de Vipassana en prisiones de los EE.UU.


Antecedentes:
La meditación de Vipassana está siendo introducida actualmente en cárceles de los EE.UU. La enseñanza de la meditación Vipassana en un ambiente penitenciario fue realizada por primera vez en Jaipur, India en 1975. Después de esa experiencia solamente un par más de cursos adicionales fueron dictados durante los siguientes 15 años. En 1994, los cursos de Vipassana comenzaron en la cárcel de Tihar en Nueva Delhi, introducidos por la Inspectora General, Karen Bedi, que buscaba una técnica eficaz de rehabilitación. Estos fueron seguidos por muchos otros cursos, incluyendo el curso más largo celebrado en los últimos tiempos, dictado por Goenkaji para más de 1000 internos. Hay hoy un centro permanente de meditación vipassana en la cárcel de Tihar, donde los cursos son dictados regularmente. En los últimos años hubo cursos en muchas cárceles de la India, y también se han celebrado cursos en instalaciones penitenciarias en Taiwán, Tailandia, Nueva Zelandia y en el Reino Unido.

Hubo mucho interés y preguntas sobre cursos dentro de la cárcel en los EE.UU. Aquí están algunas de las más frecuentemente.

¿Ha habido realmente cursos de 10 días en prisiones de EE.UU.?
Sí. Hasta el momento se han dictado más de diez cursos de Vipassana de 10 días en prisiones en EE.UU. Todos ellos se han llevado a cabo en la misma cárcel, dentro de la North Rehabilitation Facility, (NRF) una cárcel de mínima seguridad en Seattle, Washington. También hubo un curso para hombres en la prisión de Lancaster Castle en Lancaster, Inglaterra, y varios cursos en la prisión en Nueva Zelandia, varios en Tailandia y uno en Taiwán.

¿Cuándo se hicieron estos cursos en los EE.UU.?
El Primero fue un curso para hombres en noviembre de 1997 luego se fue alternando, entre cursos para hombres y cursos para mujeres, cada pocos meses.

¿Hay más cursos programados allí?
Sí. En la cárcel de Seattle han tenido cursos regulares cada 3 meses, alternándose entre los hombres y las mujeres hasta hace muy poco tiempo.

¿Cuántos internos han terminado los cursos en la prisión de EE.UU.?
Varios cientos hasta ahora. Los cursos han variado entre 5 y 20 internos por curso.

¿Cómo estos internos/estudiantes respondieron a sus cursos?
¡Con gran entusiasmo y felicidad!

En la mañana del día numero 11, después de que cada uno de los cursos termina, hubo una “Celebración de fin de curso” en la cárcel. El personal de la cárcel, los funcionarios de otras cárceles, las familias de los internos, otros residentes de la cárcel que están interesados, y meditadores de Vipassana locales de Seattle han asistido. Los residentes que han tomado el curso han tenido una oportunidad de hablar de su experiencia. Todos ellos han expresado gratitud y aprecio por las herramientas que les han sido brindadas, y el camino que ahora tienen puede ayudarlos a hacer frente a sus problemas y adicciones. Expresaron muy a menudo grandes beneficios, por ejemplo, “nunca pensé que podría experimentar tal paz.”

¿Los cursos se organizan como en los centros? ¿Es el programa del curso el mismo?
Todos los cursos de Vipassana en todas partes son esencialmente iguales. El horario y las instrucciones son exactamente iguales. Por supuesto las explicaciones, las aclaraciones, y las definiciones se hacen en forma particular siempre que sea necesario para comunicarse de la forma más eficaz posible con cada estudiantes individualmente.

¿Hay servidores del Dhamma (voluntarios) en estos cursos?
Sí. Dos o tres experimentados, estudiantes antiguos, servidores del Dhamma han entrado a servir en cada curso. No tienen que cocinar en la cárcel, sin embargo tienen mucho para hacer, servir el alimento, la limpieza y apoyar a los estudiantes y al curso de muchas maneras.

En casi todos los cursos hubo un miembro del personal/servidor del Dhamma. Un miembro del personal de la cárcel debe tomar un curso de 10 días en un centro regular de modo que puedan desempeñar servicios en el curso siguiente o estar disponibles en el área durante el curso. Éstos trabajadores de la penitenciaria/servidores de Dhamma han sido inestimables. No sólo conocen a los residentes bien, sino que son confiables para ambos los residentes y el personal, y funcionan como los Guardias de seguridad durante el curso, contando los internos a cada hora, etc.

¿Los internos vuelven a sus celdas cada noche?
Durante los curso los internos comparten normalmente cuartos o dormitorios pequeños con los otros estudiantes internos. Para muchos cursos de Vipassana, un ala entera de la cárcel se despeja totalmente, y se la utiliza para el curso, y cada uno de ellos permanece dentro del sitio durante el curso entero.

¿Es la comida vegetariana?
Si. Los cocineros en las instalaciones penitenciarias han aprendido generalmente con mucho entusiasmo las recetas vegetarianas, que preparan especialmente para los cursos. El alimento generalmente se exhibe y se sirve maravillosamente, y es en gran parte similar al alimento en un centro. En otros casos donde no ha sido esto posible, el alimento ha sido preparado fuera de la prisión y traído cada día a las penitenciarías.

¿Ha sido de apoyo el personal de la cárcel?
Sí, mucho. Había inicialmente una cierta vacilación, una cierta preocupación alrededor del curso de Vipassana, especialmente teniendo gente exterior viviendo por 10 días dentro de la institución, debido a los conflictos que esto generaría con la seguridad y la rutina de la cárcel.

La cárcel ha necesitado ciertamente hacer ajustes. Por ejemplo, cada vez que hay un curso, varios miembros del personal de servicio social han tenido que desocupar sus oficinas por 2 semanas, y tienen que mover todas sus herramientas de trabajo a otras partes de la cárcel. Hay muchos otros cambios e inconveniencias también cada vez que un curso se programa. Pero en lugar de quejarse o de oponerse, el personal ha sido generalmente muy amable y cooperativo.

¿El personal de la cárcel ha notado cambios en los estudiantes?
Sí. El apoyo y el entusiasmo del personal aumentan después de ver los resultados del primer curso. Dicen que los estudiantes participan más en otros programas de la prisión, consiguen relacionarse mejor entre ellos y con el personal, siguen mejor las reglas y con menos resistencia y mejoran las relaciones con sus propias familias. Generalmente siempre que cualquier cosa se le solicite al personal de la prisión la respuesta más frecuente es, “seguro, ningún problema!”

¿Ha habido estudios de seguimiento a los estudiantes de la cárcel? ¿Si es así cómo se han estado comportando?
Hay un estudio formal en marcha en la universidad de Washington basada sobre nuestra experiencia con los internos en las instalaciones de NRF en Seattle. Además, el personal de la cárcel de NRF y el personal de Vipassana informalmente han permanecido en contacto con algunos de los residentes que han terminado los cursos. Los que permanecían en la cárcel en NRF continuaron practicando Vipassana, y se han estado comportando muy bien. Tenían meditaciones en grupo regulares allí y el personal de la cárcel encontró que están mas relajados, más cooperativos, y más de acuerdo con las reglas de la cárcel.

Sabemos sobre algunos internos que han terminado su sentencia. Algunos han tomado cursos adicionales en nuestros centros, y uno incluso ha servido en un curso al que su madre atendió. Algunos están trabajando y viviendo tranquilamente; otros están participando con éxito en centros de rehabilitación de droga o de alcohol.

¿Dónde se han celebrado los cursos de Vipassana en los Estados Unidos?
Los cursos se han celebrado en la North Rehabilition Facility (NRF) en Seattle, Washington, la cárcel de San Francisco, y el centro correccional W.E. Donaldson (seguridad máxima) en Bessemer, Alabama. Varias otras instalaciones, incluyendo prisiones en California, Tejas, Massachusetts y Vermont, y también del sistema Penitenciario Federal han expresado su interés.

¿Cual es la diferencia entre los residentes de la cárcel, en comparación con los estudiantes en un curso “regular”?
Hay muchas más semejanzas que diferencias. Sin embargo, y esto es una generalización, los residentes de la cárcel tienden a estar más motivados. Ellos conocen la primera noble verdad; reconocen en ellos la verdad del sufrimiento. Sinceramente quieren una herramienta y un camino que los ayude a realizar cambios.

Sin embargo, algunos tienen más dificultad con las reacciones impulsivas, la atención, el noble silencio y en general en seguir las reglas y directivas.